EL INICIO DE LAS FRASES CORTAS

Casi un año ha pasado ya desde la última vez que escribí una entrada en El Diario de Amalia! Y claro, no tenía ni idea de que tener una bebé podía ser tan agotador y demandante. Más el retorno al trabajo. En fin… no más excusas. Aquí estoy de vuelta para animar a aquellos que, como yo, se encuentran en el desafío de criar hijos bilingües.

Contexto

Amalia acaba de cumplir 2 añitos y nos instalamos de vuelta en Sídney, después de dos años viviendo en Bruselas. Así, de golpe, ocurrieron tres hechos muy significativos: primero, se esfumó la posibilidad de que Amalia aprenda francés desde la infancia; segundo, nos encontramos con que el inglés será su lengua primera; y tercero, el español y neerlandés pasarán a ser sus lenguas de herencia (hablaré de eso en una próxima publicación).

Amalia comenzó a asistir a un Daycare center. Como imaginarán, todo es en inglés, salvo que una de sus primeras educadoras en nursery era española. Así, Amalia comenzó su travesía por la educación preescolar que tantas satisfacciones nos ha dado. Rápidamente empezó a aprender muchas palabras en inglés. Sin embargo, su primera frase corta de dos palabras fue a la edad de 18 meses, antes de comenzar el jardín infantil. Fue «no ehtá» (no está) para expresar la ausencia de algo o alguien. El primer video que tengo en donde ella responde «no ehtá» es de enero de este año. Sin embargo, ella ya comprendía la pregunta «dónde está» desde antes y señalaba con su dedo para mostrar la presencia de algo o alguien. Está pregunta «dónde está» la practicamos mucho usando juguetes, personas y libros de niños. Lo interesante en el caso de una crianza bilingüe es que el niño/a se enfrenta a la misma pregunta en dos o más lenguas. Ese fue nuestro primer hallazgo en cuanto al reconocimiento y diferenciación de lenguas por parte de Amalia. Ella era capaz de reconocer la misma pregunta, así como una variedad de vocabulario de animales y frutas en ambos idiomas: español y neerlandés. A ello se suma que, desde que comenzó la educación preescolar, es igualmente capaz de reconocer, y más aún, de decir muchas de estas palabras en inglés. Fascinante no?

Como era de esperar, durante su primer año de vida, Amalia reconocía más palabras en español que en neerlandés o inglés. Pero, actualmente es capaz de decir más palabras en inglés que en las dos lenguas de casa. Esto es algo que quiero contabilizar para registrarlo. Ya les contaré… Sin lugar a dudas, desde los 19 meses en adelante ha sido un vertiginoso aprendizaje lingüístico, especialmente desde que comenzó su educación preescolar. Lo de las frases cortas de dos o tres palabras como «papa no ehtá» es significativo porque todo niño, esté enfrentado a una o más lenguas, debería alcanzar esta etapa cerca o a partir de los 24 meses. Por lo tanto, hasta el momento, el desarrollo comunicativo de Amalia es totalmente normal y comparable al de cualquier niño monolingüe.

Con respecto al tipo de palabras que comenzó a verbalizar primero, estas fueron nombres/sustantivos. Específicamente fueron palabras de dos sílabas para referirse a su familia cercana: «papa, tata, mama». Luego se añadieron otros nombres como «apa» (auto), «cata» (bicicleta) y «no». Se incorporaron a su incipiente repertorio lingüístico entre los 16 y 17 meses aproximadamente. Aunque «papa» y «mama» son, por decirlo así, palabras multilingües, «tata y cata» provienen indudablemente del input español que Amalia ha recibido. «Apa» (auto) es una palabra que comparten el español y neerlandés y, por lo mismo, no podría afirmar que Amalia la incorporó solo a través del español. Estos catastros son realmente interesantes, de modo que si te encuentras en una situación similar a la nuestra, te aconsejo que tomes nota y que comentes aquí cuáles han sido tus descubrimientos.

Papa – bapa – kaka

Poco más de seis meses han pasado desde la última entrada en El diario de Amalia. ¿Cuáles han sido sus progresos en este tiempo? En términos cognitivos y motores ha habido un enorme y vertiginoso progreso. Por mencionar algunos pasos, nuestra pequeña ha pasado de gatear con inseguridad a hacerlo con gran determinación e intrepidez. Aprendió a tomar pequeños objetos o trozos de comida usando el índice y pulgar, dominando así el clásico movimiento de pinzas. También aprendió a señalar con su dedo índice. Gira páginas de libros y revistas. Ha aprendido a ponerse de pie y caminar hacia los costados con apoyo. Y es capaz de beber sin ayuda de su biberón o vaso de adaptación.

Cuando escucha una canción o melodía que le gusta, alza los brazos y se mueve de un lado al otro. Abre y cierra cajones y puertas. Hace un mes aproximadamente aprendió a mover sus manos en un gesto de despedida, y hace una semana aplaude cada vez que decimos “bravo”. Solo ayer, tomó un bolígrafo e intentó rayar. Pero, ¿y lingüísticamente?

El desarrollo lingüístico es, sin duda, más complejo de describir y además es un proceso más lento. Comenzaré comentando su capacidad comunicativa que no deja de sorprenderme. Cuando Amalia come, le gusta escuchar canciones. Al principio miraba todos los videos que le poníamos. Ahora selecciona las canciones. ¿Cómo lo hace? Pues simplemente se queja y no abre la boca hasta que se le pone la canción deseada. Otro ejemplo. Desde que aprendió a apuntar o señalar, acompaña este movimiento con un sonido agudo ascendente que interpretamos como su deseo de saber el nombre de algo. Así cuando ella apunta una fotografía o un objeto, le decimos el nombre. Reconoce el significado de la palabra «luz», señalando cualquier plafón cuando se le pregunta dónde está.

El juego de balbuceos se ha perfeccionado y ha pasado a ensayar más combinaciones de sílabas. Las más comunes son papabapa y kaka. Para mi desengaño, Amalia no domina la bilabial /m/ de modo que no dice mama o mamá, por más que intente hacerla repetir 🤷🏻‍♀️. Es capaz de sonorizar la “m”, pero hasta ahora siempre lo ha hecho en un contexto de queja y llanto, cuando, curiosamente, sí pronuncia mamama.

Las investigaciones en adquisición del lenguaje han demostrado que entre los 10 y los 18 meses la producción lingüística de un infante se dispara. Amalia tiene un año y un mes exactamente, y parece tomarse tiempo para decir su primera palabra, es decir, una palabra con indudable contenido semántico. En cuanto al idioma, suponemos que usará primero el español, pues es la lengua en la que recibe mayor cantidad de input.

Se sabe que los niños bilingües simultáneos, o sea, aquellos que adquieren dos o más lenguas al mismo tiempo, las adquieren sin problema, siempre y cuando estén suficientemente expuestos a estas. Y cuando proviene de personas que son significativas para ellos (padres, madres, abuelos, cuidadores, amigos, etc.) ¡Ojo! No basta con sentar a un niño frente a la televisión en otro idioma para que lo adquiera. Por otro lado, también es un mito pensar que los niños expuestos a dos o más lenguas desde la infancia, estarán atrasados en su adquisición del lenguaje. De hecho, no hay evidencia científica que lo demuestre.

De modo que aquí va el consejo para todos aquellos que están educando hijos bilingües: ¡no se rindan! Todo lo contrario. Decidan qué estrategia funciona mejor para ustedes, a fin de que la exposición a las diferentes lenguas sea constante, significativa y suficiente.

El diario lingüístico de Amalia

I CONTEXTO

Amalia nació en junio de 2020 en Bruselas. Durante su gestación estuvo expuesta a tres lenguas: español, inglés y francés. Aunque el español es la lengua nativa de su madre, dado el contexto laboral de esta, Amalia también estaba expuesta indirectamente al francés e inglés. Asimismo, inglés es el principal idioma hablado en el hogar.

Más tarde, y desde el primer minuto de nacimiento, Amalia comenzó a recibir input lingüístico de manera directa. Francés es la lengua del equipo médico, de su pediatra y de la ciudad donde reside la familia. Español es la usada por su madre desde el primer contacto piel a piel. Inglés es la que hablan sus progenitores entre sí y, una vez establecida en casa, se sumó una cuarta: el neerlandés.

Neerlandés es la lengua nativa del padre de Amalia que comenzó a usarla con ella a días de nacida. Desde luego, pronto se sumó toda la familia paterna: abuelos y tíos, quienes se dirigen a ella solo en dicho idioma.

Amalia con 20 semanas de gestación

En este contexto cabe preguntarse entonces, ¿qué lenguas desarrollará Amalia? Si logra dominarlas todas, ¿lo hará con igual fluidez?¿Con cuál se sentirá más a gusto cuando tenga que expresar sus pensamientos y emociones? Estas y otras muchas preguntas surgen en un caso de multilingüismo simultáneo. Y, por lo mismo, resulta muy interesante seguir el desarrollo lingüístico de bebés que, como Amalia, están expuestos a diferentes dialectos desde el momento de nacer.

Te invitamos a seguir los progresos de nuestra pequeña modelo no solo en materia de lenguas, sino también en la adquisición de La Lengua: esa maravillosa capacidad comunicativa única del ser humano. Y te invitamos también a comentar y compartir tus experiencias.

¿Soy realmente bilingüe?

¿Comprendes o hablas más de una lengua? Si es así, ¿te consideras bilingüe? Quizá te sorprenda saber que no eres parte de una minoría como se cree normalmente. De hecho, se calcula que más de la mitad de la población mundial es bilingüe. Incluso en aquellos países considerados monolingües, el porcentaje de bilingües puede ser muy elevado como es el caso de Estados Unidos (véase Myths about bilingualism en francoisgrosjean.ch)

Pero, ¿cómo saber si somos verdaderamente bilingües? Definiciones hay muchas, algunas de ellas contradictorias entre sí, y además dependen de diferentes perspectivas. Las hay bastante estrictas, generalmente las más antiguas, y otras más flexibles que suelen ser las más actuales. En este artículo me propongo compartir lo que se entiende por bilingüismo según algunos de los teóricos más nombrados y proponer un breve test para que evaluemos nuestro perfil de bilingüismo.

Entre las primeras definiciones de bilingüismo se encuentran las de Leonard Bloomfield (1933), Einar Haugen (1953) y Uriel Weinreich (1953). Según el primer teórico, bilingüismo sería el dominio a nivel nativo de dos lenguas. Para el segundo, sería la capacidad de utilizar «expresiones completas y con significado en otras lenguas», y para el tercero sería «la práctica de dos lenguas usadas alternativamente» (citado en Moreno Fernández, 2009) Así, vemos que estos autores se ubicarían en una escala desde el más al menos exigente como sigue:

Actualmente, sin embargo, muchos investigadores concuerdan en una visión de bilingüismo más amplia. Una definición actual y comúnmente aceptada es la de François Grosjean (2010), para quien bilingües serían aquellas personas que necesitan y usan dos o más lenguas o dialectos en sus vidas diarias. Como vemos, el énfasis está puesto en el uso comunicativo de las lenguas y no solo en su conocimiento teórico o gramatical. Se deja lado el requisito de adquisición de un dominio nativo de la lengua segunda o L2, por cierto casi inalcanzable, asumiendo entonces la posibilidad de cometer errores.

Pero dijimos arriba que algunas definiciones dependen de diferentes perspectivas y así es. Si hablamos de bilingüismo individual, en oposición al bilingüismo social que se da en comunidades, existen los bilingües receptivos y productivos; balanceados o dominantes; simultáneos, secuenciales o tardíos; aditivos o sustractivos; y biculturales, monoculturales, aculturales o desculturados, por nombrar algunas de las clasificaciones que aquí nos interesan. Para resumir mejor de qué se trata cada una, he adaptado la tabla Classical typology of bilingualisim de Yuko Goto Butler a un test de autoevaluación para que podamos identificar nuestro perfil bilingüe.

Elige los puntos que mejor representan tu caso.

Ser bilingüe según:

Según la definición de Grosjean y la tabla anterior, yo por ejemplo, soy bilingüe del tipo dominante, productivo, tardío, aditivo y monocultural. ¿Y tú?

Finalmente, quizás te estés preguntando ¿y qué hay de las personas que dominan más de dos lenguas?, ¿cómo los llamamos? Pues multilingües. Un mutilingüe es un usuario con competencia comunicativa en más de dos lenguas (trilingües, cuatrilingües, etc.) El nivel de dominio de cada lengua puede variar, ya sea en sus formas orales o escritas, pero el hablante es capaz de interactuar con hablantes de esas lenguas en contextos determinados.

Colloquia et dictionariolum septem linguarum, Joachim Trognesius, 1586. A handy schoolbook in seven languages: Dutch, English, High German, Latin, Italian, Spanish and French (at Plantin-Moretus Museaum Antwerpen)