Primeras palabras

Leyendo un artículo de investigación titulado Semantic Development: learning the meaning of words (P. Uccelli & B. Alexander Pan), me encontré con varias informaciones interesantes que me gustaría compartir. Comenzaré esta entrada exponiendo lo que me ha parecido relevante y luego lo que he observado en Amalia.

Alrededor de los dos años la mayoría de los niños comienza a producir palabras. Esas palabras están relacionadas con aquello que es intelectual y socialmente significativo para ellos, como por ejemplo, los nombres de personas cercanas, papá, mamá, mascotas u objetos de su entorno cotidiano. Aquí algo súper interesante, que podríamos pasar por alto, es que usar palabras implica atribuirles un significado, aunque sea un significado básico. A su vez, implica no solo el desarrollo de los sistemas semánticos de los niños, sino también de otras áreas, como la cognición y la memoria. En otras palabras, adquirir y decir palabras implica la coordinación de múltiples factores cognitivos y motores.

Características de las nuevas palabras

Las primeras palabras tienden a cumplir un propósito social. Los niños quieren conectar o «to engage in ritual playful speech» (Ninio & Snow, 1996) Un ejemplo en español es el clásico juego «¿Dónde está …? Aquí está!». Al principio ellos imitan a los adultos, para luego pasar a la producción espontánea que aumenta a medida que crecen. Las primeras palabras comparten características fonéticas, o sea suenan parecido, son cortas (de una o dos sílabas) y normalmente surgen durante interacciones. Como es de esperar, mientras más fácil es la pronunciación de las palabras para los bebés/niños, más probabilidades tendrán de ser incluidas en sus incipientes vocabularios. Pero, ¿qué palabras son más fáciles de pronunciar? Eso dependerá de sus sonidos, y por lo mismo, de cada lengua. De modo que, en este sentido, puede haber una gran variación entre los niños. (Para saber un poco más acerca de la adquisición de los aspectos fonéticos del lenguaje te invito a leer esta otra entrada en El diario de Amalia).

En cuanto a la categoría gramatical, las primeras palabras son, en su mayoría, sustantivos (también llamados nombres) Aunque desde el principio los niños son capaces de incluir otros tipos de palabras como verbos y adjetivos, para los dos años de edad estas suelen ser menos del 10%. Las investigaciones han demostrado que aquellos sustantivos que se refieren a seres animados o cosas que se mueven son los primeros en ser aprendidos. En parte porque se distinguen fácilmente del entorno. Algunas lenguas muestran ciertas diferencias en esta característica de la adquisición temprana del lenguaje. Sin embargo, la presencia marcada de sustantivos en los repertorios de niños pequeños es consistente por lo menos en español, neerlandés, francés, italiano e inglés. Una de las teorías que explicaría por qué los niños adquieren más sustantivos al principio se relaciona directamente con el input que reciben. Simplemente usaríamos más sustantivos con nuestros niños en las interacciones que tenemos con ellos, ya sea a través del juego o la lectura. También porque los usamos para indicar las cosas y personas que nombramos. Otra razón es que son menos complejos que los verbos y, además, son transversales a muchas lenguas, lo cual no ocurre siempre con los verbos u otras categorías de palabras.

Otro dato muy interesante es que durante el segundo año de vida, los peques aprenden en promedio una palabra por semana y luego pasan a una por día. Algunas investigaciones sugieren que hay una vertiginosa producción de vocabulario hacia los 18 meses de edad. Otros dicen que la adquisición de vocabulario es más bien un proceso gradual durante el cual los niños desarrollan su habilidad para aprender nuevas palabras. En todo caso, es importante saber que no todos los niños demuestran ese repentino surgimiento de palabras: «[…] research has shown that not all children display an abrupt increase in their production of words». (Ganger & Brent, 2004)

El caso del bilingüismo de infancia

Uno de los temores más comunes es que un niño bilingüe o multilingüe estará atrasado con respecto a uno monolingüe en el desarrollo del lenguaje, pues tiene que adquirir el léxico de dos lenguas distintas, de ahí lo valioso de contrastar el progreso bilingüe de un niño con los descubrimientos en la adquisición del lenguaje en general. Con respecto al bilingüismo, es muy importante considerar los progresos que el niño hace en cada lengua, pues lo que ocurre muy a menudo es que el aprendizaje de vocabulario es contextual. Es decir, se aprenden palabras específicas en una determinada lengua de acuerdo con su contexto de exposición y uso. Para ejemplificar, veamos el caso de Amalia. En casa ha aprendido algunas palabras del léxico de la comida en español, pero en el jardín infantil, donde se habla inglés, ha aprendido palabras que tienen relación con su entorno educativo y que ella no conoce en español. Si no se consideraran todas las lenguas a las que está constantemente expuesto un niño bilingüe, una parte de su conocimiento léxico permanecería invisible.

Las primeras palabras de Amalia

Amalia tiene exactamente dos años y un mes. De acuerdo con nuestras observaciones, en efecto, a partir de los 18 meses hubo un significativo incremento de vocabulario que coincidió con su comienzo en la educación preescolar. Actualmente tiene un repertorio de aproximadamente 60 palabras. De estas palabras, 36 son en inglés, 15 en español y 8 en neerlandés. Amalia dice también su propio nombre y el de otras 4 personas. A esto se suman algunas vocablos que sabemos a qué se refieren, pero que no constituyen palabras reconocibles en ninguna de sus tres lenguas, como por ejemplo: /apa/ (auto), /kono/ (conejo), /koto/ (helicóptero), /kata/ (bicicleta), /kowa/ (koala) y /awa/ (uva). Finalmente, usa adecuadamente algunas oraciones cortas` de dos o tres palabras. De ellas, una es en español y ocho son en inglés.

Para apreciar mejor las categoría gramaticales, junto con otros detalles interesantes de su repertorio, los invito a observar la infografía de abajo:

Como se puede observar, el inglés le ha sacado bastante ventaja tanto al español como al neerlandés. Confieso que ha sido un duro golpe. Pero por lo mismo, cobra aún más importancia reforzar su lengua materna (y paterna) para también transmitir culturas. Finalmente, me parece que Amalia se encuentra en la etapa de adquirir más de una palabra semanal. Todavía no puedo afirmar si se trata de una diaria, aunque debe estar muy cerca de ello. No cabe duda de que mi trabajo es sumar palabras españolas a esta lista creciente. ¡A lo menos una por semana!