Papa – bapa – kaka

Poco más de seis meses han pasado desde la última entrada en El diario de Amalia. ¿Cuáles han sido sus progresos en este tiempo? En términos cognitivos y motores ha habido un enorme y vertiginoso progreso. Por mencionar algunos pasos, nuestra pequeña ha pasado de gatear con inseguridad a hacerlo con gran determinación e intrepidez. Aprendió a tomar pequeños objetos o trozos de comida usando el índice y pulgar, dominando así el clásico movimiento de pinzas. También aprendió a señalar con su dedo índice. Gira páginas de libros y revistas. Ha aprendido a ponerse de pie y caminar hacia los costados con apoyo. Y es capaz de beber sin ayuda de su biberón o vaso de adaptación.

Cuando escucha una canción o melodía que le gusta, alza los brazos y se mueve de un lado al otro. Abre y cierra cajones y puertas. Hace un mes aproximadamente aprendió a mover sus manos en un gesto de despedida, y hace una semana aplaude cada vez que decimos “bravo”. Solo ayer, tomó un bolígrafo e intentó rayar. Pero, ¿y lingüísticamente?

El desarrollo lingüístico es, sin duda, más complejo de describir y además es un proceso más lento. Comenzaré comentando su capacidad comunicativa que no deja de sorprenderme. Cuando Amalia come, le gusta escuchar canciones. Al principio miraba todos los videos que le poníamos. Ahora selecciona las canciones. ¿Cómo lo hace? Pues simplemente se queja y no abre la boca hasta que se le pone la canción deseada. Otro ejemplo. Desde que aprendió a apuntar o señalar, acompaña este movimiento con un sonido agudo ascendente que interpretamos como su deseo de saber el nombre de algo. Así cuando ella apunta una fotografía o un objeto, le decimos el nombre. Reconoce el significado de la palabra “luz”, señalando cualquier plafón cuando se le pregunta dónde está.

El juego de balbuceos se ha perfeccionado y ha pasado a ensayar más combinaciones de sílabas. Las más comunes son papabapa y kaka. Para mi desengaño, Amalia no domina la bilabial /m/ de modo que no dice mama o mamá, por más que intente hacerla repetir 🤷🏻‍♀️. Es capaz de sonorizar la “m”, pero hasta ahora siempre lo ha hecho en un contexto de queja y llanto, cuando, curiosamente, sí pronuncia mamama.

Las investigaciones en adquisición del lenguaje han demostrado que entre los 10 y los 18 meses la producción lingüística de un infante se dispara. Amalia tiene un año y un mes exactamente, y parece tomarse tiempo para decir su primera palabra, es decir, una palabra con indudable contenido semántico. En cuanto al idioma, suponemos que usará primero el español, pues es la lengua en la que recibe mayor cantidad de input.

Se sabe que los niños bilingües simultáneos, o sea, aquellos que adquieren dos o más lenguas al mismo tiempo, las adquieren sin problema, siempre y cuando estén suficientemente expuestos a estas. Y cuando proviene de personas que son significativas para ellos (padres, madres, abuelos, cuidadores, amigos, etc.) ¡Ojo! No basta con sentar a un niño frente a la televisión en otro idioma para que lo adquiera. Por otro lado, también es un mito pensar que los niños expuestos a dos o más lenguas desde la infancia, estarán atrasados en su adquisición del lenguaje. De hecho, no hay evidencia científica que lo demuestre.

De modo que aquí va el consejo para todos aquellos que están educando hijos bilingües: ¡no se rindan! Todo lo contrario. Decidan qué estrategia funciona mejor para ustedes, a fin de que la exposición a las diferentes lenguas sea constante, significativa y suficiente.